‘Falcon and the Winter Soldier’ 1×04: Jugo Concentrado de Naranja

A veces, la cuarta es la vencida.

Cuando era pequeño me gustaba comprar cierto jugo concentrado de naranja. Era económico, delicioso, pero tenía un solo problema: luego de mucho tiempo almacenado toda la “pulpa” concentrada, todo el sabor del jugo estaba al fondo del envase. Y curiosamente lo prefería así: no imaginas la emoción que te daba el sentir, luego de una larga dosis de jugo con gusto a nada, por fin un concentrado excesivamente sabroso. Precisamente así se sintió ver el cuarto capítulo de esta serie, “The Whole World is Watching”: llegar finalmente a probar un concentrado de acción pura, perfectamente ejecutada, luego de atravesar tres capítulos completamente desabridos.

No me malentiendas, no me estoy quejando. Este es por lejos el mejor episodio hasta ahora y, a más, es como debió haber sido la serie desde el principio: acción digna de “Captain America: The Winter Soldier” -distanciándose por fin de ser una burda imitación de “Lethal Weapon”– entrelazada con un relato complejo de fondo, en un episodio dedicado a las luces y sombras de los Flag Smashers. Personajes tratados en profundidad y empujados al borde de sus emociones; política tratada correctamente, sin caer en el absurdo partidista-propagandístico. Por el amor de Yoda, Malcolm Spellman, ¿dónde estaba este tratamiento de guión cuando decidieron que era una buena idea hacer bailar a Zemo en una discoteca?

El episodio toma la muerte de Donya Madani, una de las matriarcas de los Sin Banderas, como el eje sobre el que giran las diversas tramas: un Zemo que avanza inteligentemente con agenda propia mientras juega el papel de “el medio para un fin” de Bucky; el Halcón y el Soldado intentando lidiar con este conflicto a su manera al margen de la ley, mientras Capitán América y Battlestar intentan jugar al nivel de sus competidores para descubrir pronto que están muy por lejos de su liga.

Falcon y Soldier

Todo comienza a ir rápidamente mal: primero, una reunión secreta entre Sam y Karli parecía acercar posturas hasta que se ve interrumpida -y arruinada- por The New Cap, ansioso de ser el héroe de la historia. Aquí ocurrirán dos datos de vital importancia para los episodios que vienen: primero Zemo da con los viales de suero robados y los destruye antes de ser noqueado por John. Segundo, Zemo no destruyó todos: John se da cuenta que en un rincón aún queda uno, guardándolo rápidamente antes de ser descubierto.

Las Dora Milaje le habían dado ocho horas a Zemo antes de capturarlo y ajusticiarlo por la muerte del rey T’Chaka y, cumplidas, se presentan en el refugio de Sam y Bucky a cumplir su cometido sin importar quien se interponga en su camino. ¿Resultado? Humillan al Capitán América, le declaran la enemistad al ‘Lobo Blanco’ y permiten, sin querer, que Helmut Zemo escapara por un túnel improvisado cual “Chapo” Guzmán (no es broma, lo dicen literalmente). Rescato 5 segundos en que una de las Dora Milaje le quita el escudo a John, lo toma y mira al Capitán mientras éste yace derrotado en el suelo: como guerrero perdió automáticamente todo respeto y bastó una mirada para que entendiera que nunca tuvo nada qué hacer combatiendo allí.

Todo lo anterior tiene su desenlace en una batalla final convocada por la líder de los supremacistas, en su territorio, donde descubrimos lo inevitable: John Walker consumió el suero y ahora es un supersoldado que comienza a tumbar Flag Smashers a diestra y siniestra hasta que la batalla cobra una importante víctima en Battlestar, quien es azotado contra un pilar de concreto por Karli. Su aparente muerte (no queda claro y, de todos modos, ya sabes la política de MCU respecto a las muertes) es la chispa que detona la verdadera naturaleza del Capitán América: si en una conversación Lemar le dijo previamente que el poder del suero del supersoldado revela quien realmente eres, ahora vemos en un primer plano cómo su escudo, el escudo, se llena de sangre mientras John golpea repetidamente hasta la muerte a uno de los terroristas a vista y paciencia de todos, teléfonos celulares y superhéroes incluídos. El mejor cliffhanger posible.

En mi review del episodio anterior señalé que, con tan pocos capítulos pendientes, quedaba claro que  “Falcon and the Winter Soldier” tenía difícil la meta de poder recuperar el tiempo perdido. Este capítulo se siente justamente como eso: el intento de mostrar en un capítulo toda la acción, profundidad y emoción que se guardó durante los tres episodios anteriores (y eso que el del viernes pasado fue un capítulo extendido, con varios minutos extras malgastados, entre otras cosas, en mostrar cierta escena de la que no me seguiré quejando).  Con todo, me da esperanza. Si se mantiene la calidad de este episodio y se cumplen los rumores de una aparición especial en el próximo episodio, el próximo viernes leerás una review donde declararé mi amor eterno a la serie y que soy un pelmazo por haber hablado mal de ella. Veremos qué pasa.

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